lavándome los pies sentí a Jesús
cerca
olor a puta subiendo del bidé
mis manos santas
lavando mis pies santos
olor a jabón subiendo del bidé
no hay estigmas no hay milagros ni nadie
llora mi nombre en la cocina.
no salgo a predicar
no toco a los leprosos
olor a dedos limpios subiendo del bidé
lavándome los pies empujé mi único milagro
y nadie estaba para limpiar
ese tipo de milagro.
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