miércoles, 9 de noviembre de 2011

esperando a salir

darle el pecho como una nube
con forma de ubre
darle la lluvia
apoyando el mentón sobre las manos  
recibiendo sus aburridas siluetas
esas callejuelas cuyo aliento la primavera
las vuelve asfixiante y el aliento
el ventilador empujando el aire
la mirada de plomo cayendo al fondo
del río sobre el barro  
las piedras, el musgo
los pececillos amarillos
y la ventana abierta con su paisaje ahogado
que forma una corona
arriba de tu cabeza y tus manos
se cruzan sobre el mostrador
con un ojo en cada palma.

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