los ojos dos tristes pantanos
donde los cuerpos nunca
o casi nunca
vuelven a flote, podridos.
rizos dorados se fueron cayendo
de la melena y ahora en el suelo
parecen lagartijas al sol.
algo ocultaba como una melancólica
envidia
su triste pito corto se enamoró
de la pampa árida donde las mujeres
que nunca fueron reclamadas
están secuestradas y boca arriba
ejercen la prostitución.
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