la misma ciudad repetida
con sus mismos ángulos
bordes, limites, con el río
que se vuelve rojo a las siete
el mismo ciudadano pesimista
negándome la amistad
el amor, los sueños
vuelve a la ciudad más real
mirando abajo en las barrancas
agachando la cabeza
para ver el río
como si fuese una cortesía obligada
agachar la cabeza y
mirar abajo en las barrancas.
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