cuando me peleo con alguien
no suelo ser orgulloso
y no es porque sea, quizás
una carácter positivo de mi personalidad
sino porque temo, realmente
que, por ejemplo, luego de discutir violentamente
con mi vieja o con mi hermana
en la esquina las atropelle un 135.
un 135 distraído y voluptuoso
que dibuje los enigmas de sus ruedas
en el parietal derecho de mi hermana
que deje grabada una frenada
en el lienzo frontal de mi vieja.
entonces me desvivo pidiendo perdón
y así me aseguro
que esos dibujos tan hermosos
como todo lo que sucede en éste mundo
esos dibujos de Füssli, impertérritos y
detenidos
no me visiten en las pesadillas
encargadas del arrepentimiento.
rastros de la religión en nuestras vidas.
ResponderEliminara veces creo que todos vivimos en Little Italy.pero sudacas, obvio.
sturm und drang + terapéutica del perdón = bruno <3
ResponderEliminarjajajaja, me mataste con esa suma Lea!!1 jajajaja
ResponderEliminarNo entendí lo de los rastros de religio en nuestras vidas :S
Hay que leerse las obras completas del sturn traducidas por Alonzo Gimenez mientras escuchas a Bach y pedís perdon a tu familia eh
ResponderEliminarculpa culpa culpa
ResponderEliminararrepentimiento
perdón
¿?
Bueno, pero tampoco me doy con un sinto mientras me miro en el espejo, el perdon es anterior al arrepentimiento (sino las atropello un 135 cosa que sería un GARRON!!!). Y tampoco es la gran cosa, es una poesía de esas que no hay que tomar enserio :P
ResponderEliminartampoco estaba dándole demasiado seriedad. dije que era un legado de la religión, preguntaste por qué, respondí. el perdón viene después del arrepentimiento, porque te lo ceden cuando te arrepentís. jajaja, es chistoso, ¿no?.
ResponderEliminary la poesía está buena. qué importa si es en serio o no.