viernes, 6 de mayo de 2011

# 138

su crío era flacucho y pálido
la gorrita de lana le pesaba
los guantes le pesaban las horas
la siesta
ella se paró para bajarse y su crío
pasó la mano el guante
sobre el asiento donde su madre
estaba sentada
yo me bajo
seguramente sintió el calor del culo
que se fue acumulando sobre el asiento
yo me bajo, ¿vos te quedás?
y quitó la mano como si tocara
una hornalla encendida
no sé que sueños le quemaron
no sé que sueños atravesaron el guante
no
le respondió con una seriedad rígida
con una seriedad de otoño
y se bajó del colectivo junto a ella
que indiferente luego de tocar el timbre
ya se bajaba.

2 comentarios:

  1. esta parte:

    "y quitó la mano como si tocara
    una hornalla encendida
    no sé que sueños le quemaron
    no sé que sueños atravesaron el guante"

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